Geodas y Drusas
En el mundo de los cristales, las geodas y las drusas son verdaderas joyas naturales. Ambas se forman a través de procesos geológicos milenarios, pero presentan diferencias claras tanto en su estructura como en su acción energética.
Las geodas son formaciones rocosas huecas en su interior, tapizadas con cristales que crecen hacia el centro. Suelen parecer simples piedras desde fuera, pero al abrirse, revelan un microcosmos brillante de energía cristalina. Energéticamente, se consideran contenedores de energía amplificadora, ideales para proteger, armonizar espacios y crear un campo vibratorio constante. Son perfectas para mantener una frecuencia elevada en una habitación o altar.
Las drusas son agrupaciones de pequeños cristales que recubren una superficie rocosa sólida. A diferencia de las geodas, no son huecas, pero sí ofrecen una amplia superficie vibratoria.
A nivel energético, las drusas irradian energía de manera expansiva, siendo excelentes para recargar otros cristales, limpiar energías densas y fomentar la claridad mental y espiritual.
Por tanto, a la hora de elegir, recuerda que la geoda es hueca, introspectiva, armonizadora mientras que la drusa es abierta, expansiva, revitalizante. Ambas son piezas únicas que no solo embellecen, sino que también aportan equilibrio energético y bienestar a tu entorno.